• Coach JJ

Perdí un entrenamiento ¿Es el fin del mundo?

Le pasa a todo el mundo: tu entrenamiento va bien, has sido constante y puedes notar que tu condición física está progresando. Entonces tu trabajo te juega rudo y tienes que perder un día o más de entrenamiento. O llega la familia a visitarte esta temporada y no entrenas durante cuatro días. Tal vez tu rodilla se inflama sin razón aparente y el médico indica no correr ni rodar durante 2 semanas, o decides que estás demasiado cansado para entrenar y necesitas un día libre adicional. ¿Qué deberías hacer? ¿Deberías intentar encajar los entrenamientos perdidos entre los que vienen? ¿O simplemente continúas como si nada hubiera pasado? ¿Cómo afectará esto tu preparación para la carrera? Aquí respondo cómo manejar estos dilemas.



Hasta 3 días perdidos

Cuando el tiempo de inactividad es de unos pocos días, continúa entrenando sin hacer ningún tipo de ajustes. Lo peor que puedes hacer es intentar encajar más adelante los entrenamientos perdidos. Eso no sólo te condenará a sesiones de mala calidad debido a la fatiga acumulada, sino que también aumentará la posibilidad de nuevas interrupciones, por lesión por sobreuso, por un quebranto de salud o incluso por lo que pudieran ser las primeras etapas del síndrome de sobre-entrenamiento.


De 4 a 7 días perdidos

Si has faltado por más de unos pocos días, es necesario reorganizar tu mesociclo. Esto quiere decir que deberás reprogramar tus sesiones de hasta las siguientes dos semanas, pero no podrás hacer todos los entrenamientos perdidos más los planeados originalmente durante ese tiempo. Tendrás que ser selectivo. Los entrenamientos prioritarios serán los relacionados con tus limitantes. Reorganiza tu plan para que puedas hacer la mayoría de ellos, aunque eso pueda implicar tener que omitir algunas de las sesiones dedicadas a mantener tus fortalezas. Asegúrate de incluir días ligeros como lo harías en el entrenamiento normal. No intentes concentrar más entrenamiento de moderada/alta intensidad en menos días.


De 1 a 2 semanas perdidas

Si pierdes una o dos semanas de entrenamiento, tienes que retroceder un mesociclo y omitir una parte completa del entrenamiento que habías planificado hacer en el futuro, en lugar de intentar combinar los entrenamientos perdidos en tu plan existente. Por ejemplo, supongamos que perdiste dos semanas de entrenamiento en el segundo mesociclo de preparación especial. Cuando estés listo para retomar el entrenamiento, vuelve al primer bloque de preparación especial por dos semanas y realiza los entrenamientos que correspondan. Ajusta tu plan eliminando dos semanas de entrenamiento que estuvieran programadas para más adelante en la temporada. Una forma de hacer esto es convirtiendo el segundo mesociclo de preparación especial a tres semanas en vez de cuatro y omitiendo el primer mesociclo precompetitivo.


Más de 2 semanas perdidas

Perder una cantidad de tiempo significativa, como dos semanas o más, requiere regresar al período de preparación general o base, ya que una o más de las habilidades básicas (resistencia, fuerza o velocidad) probablemente se hayan visto comprometidas. Si ya estabas en el período base cuando perdiste el tiempo de entrenamiento, retrocede un mesociclo. Digamos que estabas en el tercer mesociclo de la base y tuviste que alejarte tres semanas del entrenamiento por alguna razón. Debes retomar en el segundo mesociclo de la base. Si hubieses estado en el segundo mesociclo de la preparación especial, debías regresar al último mesociclo de la preparación general y luego continuar desde este nuevo punto de partida. Deberás realizar cambios importantes a tu plan de entrenamiento de la temporada para adaptarte a este cambio, omitiendo una parte de la preparación especial y posiblemente acortando el período precompetitivo de dos semanas a una.



No importa cuál de estas situaciones desafortunadas ocurra, el día de la carrera tendrás una condición física menor de la que esperabas originalmente. No puedes forzar entrenamientos adicionales, porque hay un límite en la cantidad de estrés que tu cuerpo puede manejar. Tampoco puedes obligar a tu cuerpo a que desarrolle la misma condición con menos entrenamiento (asumiendo que lo que habías planificado era lo adecuado para tus necesidades). Por eso es tan importante evitar los riesgos innecesarios en el entrenamiento; si te lesionas, podrías perder horas críticas de entrenamiento al verte obligado a tomarte un tiempo libre no planificado para recuperarte. En cualquier caso, recuerda que perderte una sesión no es un desastre, es simplemente una situación que debes manejar. Ajusta tu plan y sigue adelante.


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