¿Es hora de cambiar tu plan de entrenamiento?

Una vez que tienes un plan de entrenamiento para la temporada, hay dos errores comunes que debes evitar. El primero y el más común es ignorar el plan y simplemente entrenar como siempre lo has hecho. Este no vale la pena discutirlo. El segundo error es lo opuesto: prestar demasiada atención al plan y no hacer cambios cuando circunstancias nuevas así lo exijan. Esto requiere ser realistas y adaptar el plan según sea necesario.


Espero que una vez que hayas dedicado tiempo -solo o con la ayuda de un entrenador- a crear un plan de entrenamiento sólido, uno que de verdad te ayude a producir los mejores resultados de competición, no lo ignores. Eso representaría una pérdida considerable del tiempo que invertiste planificando y del tiempo que inviertes entrenando. No hay mucho más que discutir sobre esto.


Por otro lado, no hacer cambios cuando lo dicten las nuevas circunstancias que se presenten sería tan ingenuo como esperar avances sin prestar atención al plan y entrenando como siempre lo has hecho. No me refiero a circunstancias como querer salir con el grupo en un día de descanso programado. Me refiero a esos momentos en los que te das cuenta de que tu progreso es inadecuado o comienzas a perderte entrenamientos porque ha habido algún cambio inesperado en tu rutina.


¿Qué es un progreso inadecuado?

Cuando no estés avanzando como lo esperabas, debes realizar cambios estratégicos en tu plan. Sabrás si estás progresando porque tu plan prescribirá pruebas que te permitirán comparar los resultados con tus objetivos de entrenamiento. Las pruebas podrán ser un entrenamiento en particular, una prueba de esfuerzo o una carrera de baja prioridad. Básicamente, compararás cada uno de los hallazgos de tu prueba con tus objetivos planificados y verás si vas por buen camino, o si por el contrario no estás a la altura de lo esperado. Sólo recuerda que el progreso no se mide únicamente por el paso o la potencia promedio. Si tu progreso es bueno, seguirás cumpliendo el plan. Si no estás satisfecho con tu avance, debes aceptar la realidad, realizar un diagnostico de las posibles causas, analizar las alternativas disponibles, decidir qué debes cambiar y ponerte en acción.


¿Qué podría ser necesario cambiar?

Es posible que no hayas dedicado suficiente tiempo al período de Preparación General y te estén fallando algunas de tus cualidades físicas básicas. Este es el error más común que cometen los atletas de resistencia. No consiguen esperar a llegar a las sesiones de entrenamiento duras del período de Preparación Específica e inadvertidamente acortan el período Base. La solución es sencilla: volver al periodo de Preparación General durante unas semanas para fortalecer las habilidades de resistencia, fuerza y ​​velocidad. De estas, si el error ha sido que has acortado el período Base y te has anticipado a los entrenamientos duros, la mala resistencia aeróbica es la deficiencia más probable.


Puede ocurrir también que tus objetivos, y tal vez incluso tus metas, fueron establecidos de manera irreal. Este error es especialmente común entre los atletas que se encuentran en sus primeros años en el deporte. Una vez que se ha tenido la oportunidad de implementar el plan y medir el progreso, puede quedar claro que sencillamente se esperaba demasiado. No se trata de que el plan haya estado particularmente mal. Se debe pensar entonces en revisar las metas y objetivos para ese preciso momento.


Otra causa común de un progreso deficiente es simplemente realizar el tipo de entrenamiento incorrecto. El problema puede ser que estés dedicando demasiado tiempo a entrenar tus fortalezas mientras le colocas solo un poco de maquillaje a tus verdaderos limitantes.


Como vimos en una publicación anterior, el enfoque de la mayor parte de tu entrenamiento debe estar en las debilidades específicas de carrera -los limitantes- que realmente frenan tu progreso. La tendencia entre los deportistas autodidactas es dedicar más tiempo a entrenar aquello en lo que ya son buenos, en vez de sus debilidades. Deben darse cuenta de que solo entrenando sus limitantes obtendrán mejores resultados.


Hacer demasiados entrenamientos grupales también puede ser un problema. Si siempre te estás dejando llevar por el grupo, es posible que no te estés enfocando en lo que realmente necesitas trabajar en tus sesiones de entrenamiento.


Hay momentos en los que tener compañeros de entrenamiento puede ser muy beneficioso, pero los entrenamientos en grupo también suelen ser perjudiciales, especialmente en el período Base. Es posible que estés trabajando demasiado duro -o demasiado ligero- dependiendo de las habilidades y la experiencia de tus compañeros de entrenamiento. Busca compañeros que tengan habilidades similares y decidan la estructura de la sesión antes de arrancar. Los entrenamientos grupales no estructurados tienden a convertirse en "carreras". En el período de Preparación Específica o Pre-competitivo esto puede ser beneficioso, pero solo si se hace con moderación. Si tus objetivos de entrenamiento son compatibles con los del grupo, entonces adelante ¡aprovecha la camaradería!



Cualquiera que sea la raíz del problema, debes ser realista y adaptar tu plan de entrenamiento según sea necesario.

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